La historia de los corazones hermosos
"La
paga y el jornal del amor, es recibir mas amor, hasta llegar al colmo del amor.
El amor solo con amor se paga." San Juan De La Cruz.
Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó
que él poseía el corazón mas hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se
congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era
perfecto, pues no se observaban en el ni máculas, ni rasguños. Si,
coincidieron todos que era el corazón mas hermoso que hubieran visto. Al verse
admirado, el joven se sintió mas orgulloso aún y con mayor fervor aseguró
poseer el corazón mas hermoso de todo lugar. De pronto un anciano se acercó y
dijo: "¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?"
Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que,
si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había
zonas donde faltaban trozos, y estos habían sido reemplazados por otros que no
correspondían, pues se veían bordes y aristas irregulares. Es mas, había
lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se
sobrecogió, "¿como puede decir que su corazón es mas hermoso?"
pensaron. El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado se hechó
a reir. "Debes estar bromeando" dijo, "comparar tu corazón con
el mío ... el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices
y dolor". "Es cierto" dijo el anciano, "tu corazón luce
perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... mira, cada cicatriz
representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi
corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado, muchos, a su
vez me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó
abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me
alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido. Hubo oportunidades, en
las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me
ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es
arriesgado pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado
abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún
día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes
ahora lo que es verdaderamente hermoso?"
El joven permaneció en silencio, las lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho y con el tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho mas hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior. ¿Y tu corazón... cómo es?